Efectos de la altitud y cómo combatirlos

Por 10 febrero, 2018reportajes y viajes
BEBER EB ALTURA

Efectos de la altitud cuando vamos a esquiar o a la montaña. Los problemas de la nieve que hablamos en nuestro canal de esquí Desde las Alturas Radio, nuestro podcast de esquí.

La altura afecta fuertemente a los humanos. La mayoría de las veces no le damos importancia y subimos desde una cota de 800 metros a 3.600 de altitud y lo hacemos varias veces al día, pero esos cambios de altitud suelen pasar factura al cabo del día o de una semana en la alturas.

 

Los primeros signos de que la altitud nos afecta son mareos, dolor de cabeza, una fatiga mayor de la normal, falta de apetito y hasta nos puede llegar a provocar vómitos y un principio de deshidratación. Efectos desagradables que se pueden evitar, sabiendo cómo la altitud afecta a nuestro cuerpo y seguir unos simples consejos para combatirla.

¿Cómo funciona?

Cuando el cuerpo alcanza cerca de 2.100 metros sobre el nivel de mar, la saturación de la oxihemoglobina (oxígeno en sangre) comienza a disminuir drásticamente. Sin embargo, el cuerpo humano posee adaptaciones a corto y largo plazo que le permiten compensar, en forma parcial, la falta de oxígeno. Los atletas utilizan estas adaptaciones para mejorar su rendimiento. Existe un límite para la adaptación: los montañistas se refieren a las altitudes superiores a los 8.000 metros como la “zona de la muerte”, donde ningún cuerpo humano puede aclimatarse. El cuerpo humano funciona mejor a nivel del mar; la concentración de oxígeno en el aire a nivel del mar es de 20,9%.

 

La medicina de montaña reconoce tres regiones que reflejan el decrecimiento en la cantidad de oxígeno en la atmósfera:

Gran altitud = 1500-3500 metros

Muy alta altitud = 3500-5500 metros

Extrema altitud = por encima de 5500 metros

¿Qué pasa a 3.500 metros sobre el nivel del mar?             

No es tan extraño encontrarnos en estaciones de esquí por encima de los 3.000 metros. A esa altura la concentración de oxígeno es mucho menor que a nivel del mar (un 40% menos), por ello el cuerpo humano debe aumentar las inhalaciones para recibir el suficiente aporte de oxígeno. Aún así, es más precario que en situaciones normales. La falta de presión atmosférica a más de tres kilómetros de altura provoca que determinadas células del cerebro y de los pulmones puedan reventar ocasionando así una liberación de líquidos que pueden llenar esos órganos.

Síntomas:

Cefalea (dolor de cabeza). Es el síntoma más frecuente que suele ceder con el reposo y analgésicos.

Nauseas y vómitos. Favorecen la deshidratación. También puede surgir digestiones pesadas y aerofagia.

Anorexia. Pérdida del apetito.

Fatiga anormal. Con cansancio, debilidad e indiferencia. A veces difícil de distinguir del cansancio por esfuerzo.

Disnea. Dificultad respiratoria.

Insomnio. Respiración periódica, dificultad en la conciliación del sueño, despertares nocturnos, sensación de falta de aire.

Estos y otros síntomas más agudos es lo que se conoce como MAM (Mal Agudo de Montaña). El MAM puede aparecer en el ser humano a las pocas horas (4-24h) de exponerse a la altitud. A partir de los 2.500m es frecuente. Se calcula que puede afectar al 30% de las personas expuestas bruscamente a 3.000 metros y al 75% de las expuestas a 4.500m. En este sentido, hay que tener en cuenta que la diabetes, el asma y la hipertensión arterial, bien controladas y con un estricto seguimiento médico, no están en sí mismas contraindicadas con la altitud. Sin embargo, sí lo están las enfermedades cardiacas en las que ha existido fallo cardiaco (infarto de miocardio, angina de pecho, …).

 

Prevención

El estado de forma o la preparación física no previenen el MAM en absoluto. Este puede producirse a cotas de tan solo 2.500 m de altitud y se sabe que la susceptibilidad a padecerlo es inversamente proporcional a la edad del sujeto, probablemente debido a la madurez del sistema nervioso. Tampoco se recomienda el empleo de fármacos para prevenir el MAM, sino adaptarse progresivamente a la hipoxia de altitud mediante un proceso denominado aclimatación.

Beber agua. Es muy importante mantenerse perfectamente hidratado (beber al menos 4 ó 5 litros de líquido diarios) y una dieta variada rica en hidratos de carbono.

Ganar altitud gradualmente. Ir subiendo poco a poco a las cotas más altas de la estación.

Dosificar el esfuerzo los primeros días.

Y por supuesto disfrutar de la nieve. La altitud también provoca otros efectos lúdicos, como que te falte el aire viendo desde dónde se tiran algunos. ¡Alucinante!

 

 

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