25 años del Mundial de Sierra Nevada que cambió la historia del esquí en España

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Este mes de febrero se han cumplido 25 años del Mundial de Esquí que se celebró en Sierra Nevada el 25 de febrero de 1996. Un éxito de organización, de público y la presencia de leyendas como Alberto Tomba.

El Rey Emérito Juan Carlos I inauguraba el 11 de febrero de 1995 los Campeonatos del Mundo de Esquí Alpino tras un largo camino y un aplazamiento en 1995 por la escasez de precipitaciones. El Mundial de Esquí de 1996 dio un giro importante a la historia y no solo de Sierra Nevada. Nunca jamás, por razones meteorológicas, se había tomado la decisión de aplazar un año tan señalado evento, tal vez porque nunca antes, en el seno de la FIS, habían tenido oportunidad de asistir a un derroche de entusiasmo y de buen hacer como el que avalaba el trabajo realizado durante muchos meses por el equipo capitaneado por Jerónimo Páez y todos los miembros del comité organizador. Así lo entendió la FIS y por eso, en decisión sin precedentes, acordó que el Mundial suspendido se celebrara un año después y también en Sierra Nevada.

Paco Fernández Ochoa, auténtica bandera de la candidatura, fue el encargado de defender ante la FIS la apuesta granadina. Junto con la administración central y autonómica, se acometieron infraestructuras tan complicadas como la Ronda Sur, la variante de Cenes y el Nuevo Los Cármenes, que permitió celebrar en Granada la ceremonia de los Mundiales acercando el evento a todos los granadinos.

Sierra Nevada partía casi de cero. Había que preparar las pistas para hacerlas viables, ensanchar la del Río, se iluminó la que queda a su derecha para resolver el inconveniente de la carencia de una doble meta, había que hacer hoteles, construir un gran aparcamiento, se proyectó la Plaza de Andalucía… En el 95 todo estaba preparado pero no solo no nevó, tampoco hizo frío y si se hubiera competido la repercusión mediática habría sido perjudicial para la estación y la mala calidad de la nieve como poco habría reducido la velocidad de los descensos. Tras unas intensas negociaciones, se anunció el aplazamiento para el año siguiente. Por suerte. Porque esta cancelación sirvió de empuje, se adquirió experiencia e hizo que en el 96 se celebrara un magnífico campeonato.

Y entró en escena Alberto Tomba, el esquiador que incrementó su leyenda en Sierra Nevada y ayudó a que el Mundial de Sierra Nevada fuera también leyenda. Le faltaba al italiano un oro mundialista y se llevó dos de la estación granadina. Tomba, portentoso en sus dos actuaciones, desató la locura, imponiéndose en el gigante a los suizos Urs Kälin y Michael von Grünigen y en el slalom al austriaco Mario Reiter y de nuevo a Michael von Grünigen, su más directo rival. Todavía, quince años después, se recuerda el Mundial de Sierra Nevada como el Mundial de Tomba. Grande como pocos el italiano.

Fuente: Varios

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