Otro gran escollo para la candidatura española a los JJOO: Aragón y Cataluña no se entienden, y la Plataforma «antijuegos» se felicita.

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Cuando apenas faltan semanas para presentar oficialmente una candidatura española para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030 en los Pirineos (debería ser en el primer trimestre de este año), avalados por la Real Federación Española de Deportes de Invierno, el Comité Olímpico Español y el Consejo Superior de Deportes, los dos actores principales Aragón y Cataluña no se entienden. Y por si fuera poco, la reunión que ambas presidentes iban a mantener este viernes fue boicoteada por un puñado de manifestantes de la Plataforma “Stop Juegos Olímpicos”, que manejan independentistas de la CUP.

Para Javier Lambán, presidente de Aragón, Cataluña quiere llevar todo el protagonismo con la denominación de Pirineos-Barcelona; y para el presidente de la Generalidad de Cataluña, que curiosamente lleva el apellido de la región de su “rival” Pere Aragonés, Aragón no está preparada para organizar unos Juegos y rechaza compartir el evento al 50% con Aragón. Entre unos y otros, la casa sin barrer y nuestras grandes montañas de los Pirineos sufren otro revés, y España vuelve a dar un bochornoso espectáculo fuera de nuestras fronteras. El Gobierno pide unidad para llevar a cabo este proyecto conjunto que ya nació medio muerto en 2010, con las dos comunidades también enfrentadas.

Para más Inri, la plataforma “Stop a los Juegos Olímpicos”, que presentó su manifiesto el pasado noviembre de 2021, muestra cada vez más resistencia a que España, y los Pirineos, pueda albergar este gran evento deportivo, y cada vez son más los deportistas que se oponen a ella. El último en sumarse ha sido el ultrafondista Killian Jornet, pese a estar afincado en Noruega. La alpinista Araceli Segarra es otra de las deportistas que se ha manifestado en contra. Un movimiento que ha nacido de la mano de independentismo de la CUP, concretamente encabezado por el concejal de la CUP en el Ayuntamiento de la Seu d’Urgell,  Bernat Lavaquiol.

El principal motivo de la oposición a los JJOO 2030 es que fomenta el monocultivo turístico del Pirineo y que piensan que la zona necesita una mayor diversificación e inversiones en otros sectores productivos y de servicios. Esto nos suena mucho a los madrileños que vivimos ante la espada de Damocles con la supervivencia de la estación de esquí del Puerto de Navacerrada.

De esa manera, se abre una veda para que Madrid refuerce su candidatura a los Juegos Olímpicos de verano de 2032 o 36 que en los últimos meses se ha rumoreado desde el ayuntamiento de la capital. Pese a que ambas candidaturas se separarían por seis años de diferencia, se estorbarían de cara al COI. Madrid es en 2022 la Capital Mundial del Deporte y albergará eventos deportivos de gran importancia mundial que quizá sirvan de escaparate para volver a intentarlo por quinta vez.

Si ya la opción de Madrid para unos Juegos de verano debilitaba la opción de Pirineos-Barcelona al tener un impacto mediático y económico mucho mayor, el hecho de que ésta se tambalee no hace más que potenciar la candidatura capitalina. El presidente del COE, Alejandro Blanco, ha sido claro al respecto: «La candidatura de los Pirineos, sin consenso, no tiene ninguna posibilidad».

Y de momento hay muchas piedras en el camino para los pobres Pirineos, a menos que salga Andorra a su rescate.

@Chikytrillo

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